Caba es un buen tipo y además, es un cachondo. Entre sus habilidades, sin embargo, no se encuentra la toma de temperatura social. Guardo un informe suyo fechado en Nouadhibou en julio de 2005. En resumen, dice que Mauritania es un país rebosante de oportunidades y aconseja que la construcción del Centro Comercial Tiris se inicie de inmediato. Concluye el informe con un contundente “Mauritania goza, además, de una enorme estabilidad política”. Firmado, Caba.
Cinco días después sufrí un despertar abrupto e inquietante: “reúne a la gente de la casa y llévatelos al puerto artesanal. Sal en busca del Gloria Brasil, que está 20 millas fuera de la rada y refúgialos en él”. Un golpe de estado estaba a horas de terminar con el régimen de Tata. Ole tus huevos, Caba.
Al regreso te das cuenta de que ya no pintas nada allí, que las cosas irán a peor y cambias África por China. Mucho más acogedora, dónde va a parar.
Viene esto a cuento del rebote que se gasta estos días Pérez Reverte, Arturo, con toda esta pléyade de pseudocooperantes megabuenísimos que se meten en la boca del lobo y luego claman a papá gobierno para que los saque del infierno.
Nuestro planeta es el que es; y no es un lugar fácil para vivir. Vivimos en una burbuja pensando que el gobierno que nos toque tiene la obligación de sacarnos de todos los charcos en los que nos caemos. Y si además el picoleto que venga a salvarnos la vida llega media hora tarde, lo denunciamos por vago, incompetente y fondón.
Para colmo de sandeces, la portada de Qué! de hoy. Titular a cinco columnas: “Este mundo asusta“. Hay que ser necio. Claro, hasta ayer no había terremotos en el planeta, ni tormentas, ni huracanes, ni asesinos, ni secuestradores, ni gilipollas.
Que organicen una manifa, hombre, para acabar con los terremotos por decreto. ¡A ver qué se han creído!
Totalmente de acuerdo.
Soy el primero en reconocer que me gustaría un mundo 100% seguro (soy un acojonado perdido), que no existiese el riesgo a perder el empleo, el riesgo a perder las salud, el riesgo a perder a un ser querido, … pero es lo que hay.
La tentación de buscar siempre un culpable a lo que no nos gusta es tan humana como inútil. La mayor parte de las cosas desagradables suceden, sin más.
Si se cae un avión, buscamo siempre el error humano. Si hay un tsunami, las autoridades no advirtieron del riesgo, etc. etc.
Este mundo asusta. Claro. Asusta tanto, que llegará un día en que nos moriremos. Eso sí que es 100% seguro.
Por: Robinson el 7 marzo 2010
a las 18:27